pueblo y república: revisando conceptos

 

Sobre la Res-pública en Latinoamérica        

De los 195 países que reconoce las Naciones Unidas, 128 se hacen llamar repúblicas. Países con políticas contradictorias como lo son La República Italiana y la República Popular China, al igual que la República de Colombia y República de Cuba. Entonces surge la interrogante, ¿a qué nos referimos cuando hablamos de república? Etimológicamente hablando el término república nace del latín. Res (referente a; cosa) y populus (pueblo). Entonces se entiende como república  como cosa del pueblo. Fácil, ¿no? –no, Al igual que palabras como pueblo y constitución, república es polisémica. Su significado varía con -y hasta- dentro de la misma época. Si  bien el barón de Montesquieu en su magnum opus clasificó a la república como un gobierno pequeño,  donde manda el pueblo[1] todo o solo una parte de él, economía pequeña sin superávit, sociedades pequeñas y separación de poderes; hay quienes difieren. Thomas Paine por ejemplo diría: ‘Lo que llaman república no es una forma particular de gobierno. Es lo que caracteriza el fin,…la cosa pública.’[2] El Diccionario político y social del mundo Iberoamericano divide su concepción semántica en tres momentos:

  1. Los Cimientos Monárquicos de la República (1731-1808): el concepto era usualmente asociado al gobierno municipal, se refería al ideal de una ciudad orientada al bien común. El adjetivo republicano aludía a aquel que sirve al público. Bajo ese término Ciceroniano podía existir una monarquía republicana. Gradualmente el termino tomó para los monarcas una asociación peyorativa viendo lo sucedido en la Revolución Francesa y su época del terror (Robespierre 1793-94), durante los últimos años del siglo XVIII y los primeros del XIX fue sinónimo de leyes francesas.
  2. Del Ethos Cívico a las Diversas Formas del Gobierno Republicano (1808-1823): Se daba una paradoja, había gobiernos republicanos que no hacían llamarse de esta manera debido a la carga negativa que tenía el término por ser asociada con la democracia y la inestabilidad. El republicanismo de José Artigas (Banda Oriental) soñaba con una confederación a lo estadounidense, cuando en buenos aires era popular la idea de una monarquía constitucional -hecho no poco común en la época-. En Venezuela y Nueva Granada no tiene un sentido tan negativo como en el resto de la región, en 1811 ya las Provincias Unidas del Nuevo Reino de Granada tenían un gobierno republicano, ese mismo año, Venezuela sanciona su primera constitución, federal y republicana. Cabe destacar que el republicanismo latinoamericano iba de la mano con la moral del Evangelio, dando un paso a la modernidad con el otro pie parado en el Antiguo Régimen.
  3. Entre la República Posible y la República Verdadera (1823-1848): grandes debates se dieron entre quienes defendían la república centralizada y quienes defendían la federal. Destutt de Tracy influye en la región haciendo irreconciliables el sentir monárquico y el republicano. Hacia 1830 se experimentó una decepción al republicanismo, habían creado repúblicas pero no hombres virtuosos para sostener el ethos Debido a eso muchos países de la región optaron por crear repúblicas centralizadas y católicas a principio de los años 1840. Al final, parece que el centralismo republicano le ganó a la federación.

[1] El pueblo podía ser entendido como los pertenecientes al estado llano en el Antiguo Régimen, como pueblo ilustrado o como ciudadanos votantes, como todos quienes viviesen en una población salvo la élite; en fin, no hay definición clara. Para la discusión del tema léase el concepto de pueblo en el diccionario político y social del mundo Iberoamericano (2009).

[2] Thomas Paine, Rights of Man (1701), Londres, Basil Blackwell, 1985, p.178.

 

Sobre el significado de pueblo en la historia Latinoamericana.

¿Por qué debatir el significado de pueblo? Probablemente la palabra más usada por los políticos y así mismo, la palabra con más significados y menos significado. A su nombre se hacen las revoluciones, es en quien descansa la soberanía, el principio y fin de la res-populus. El pueblo, significante vacío, es un hecho político y no sociológico. Es necesario hacer una revisión de que ha significado y a través de ella, empezar un debate sobre lo que debería ser.

¿Qué es el pueblo? Según el Diccionario de Autoridades de 1737 es la ‘‘gente común, aquellos que no son nobles’’. (Para unos es una masa maleable, fácil de corromper). Según el DRAE de 1780 puede ser: 1. lugar poblado de gente. 2. conjunto de habitantes. 3. la gente común y ordinaria de alguna ciudad, la gente baja de poca estimación, el vulgo o plebe. En su primera etapa, el pueblo era entendido por la corona como una entidad jurídica sujeta a pactar con el Reino, la cual tenía iglesia, instituciones y oficiales legalmente electos. La concepción de pueblo como plebeyos ocurre en el siglo XVIII bajo nuevos sentidos ilustrados. En Europa, como lucha contra el Antiguo Régimen, el pueblo era en quién descansaba la soberanía (similar a nación), aquellos quienes no eran nobles.

El pueblo entra en escena entre 1808 y 1810 para los ibéricos, época en la cual Napoleón Bonaparte invade la península. Según Juan Francisco Fuentes, las rebeliones populares (españolas) contra los franceses, demuestran sus insospechadas virtudes. Lo mismo pasa en Portugal con las rebeliones populares anti-francesas de 1808 y en el entonces Virreinato de Nueva España donde varios cabildos juran su lealtad al rey, al igual que la Capitanía General de Venezuela en un primer instante.

Sin embargo, muchos se mantuvieron escépticos ante este nuevo actor político. En México varios piensan que el pueblo no es nada sin la élite. En el Rio de Plata se dice que el verdadero pueblo son ‘‘los vecinos, la gente decente’’. Miguel José Sanz en Venezuela declara que el pueblo no es la multitud, sino los propietarios. Para muchos ilustres de América Latina, fue asociado con la desgracia jacobina de Francia. Emilio Ravignain dirá ‘‘por democrático que sea el gobierno republicano, nunca puede comprender a todos. Es indispensable excluir a todos aquellos que no tienen una voluntad ilustrada por la razón’’.  Casi irónicamente, el pueblo es la mayoría de luchadores de la independencia pero los héroes son la élite. ¿Qué al final todos salieran un poco mejor? –Innegable. Pero eso no niega que la dicotomía pueblo (subalterno) – élite, como actores contrapuestos, le pone un techo al progreso cuando esa dicotomía podría ser una simbiosis.

En resumen, entre 1750 y 1850 tuvo varios significados: (1) Entidad funcional, territorial y políticamente completa (España) (2) Conjunto de individuos igualados por la ley. (3) Conjunto de corporaciones que han pactado con el Rey. (4) Individuos depositarios de la soberanía. (5) Los pueblos como entidades del reino (6) Singular (pueblo) – equivalente a nación. (7) Los comunes, aquellos que no son nobles.  En mi opinión, se debería usar el vocablo pueblo en el sentido moderno de ciudadanía: todos aquellos que viven en un Estado, tanto élites  como comunes.

BIBLIOGRAFÍA: 

Fernández Sebastián, Javier (director). Diccionario Político y Social del mundo iberoamericano (2009).

Imagen: André Devambez: La Charge (c. 1902). Musée d’Orsay, París. El cuadro muestra una confrontación entre la policia y los protestantes en el Boulevard Montmartre. Más información en: http://www.musee-orsay.fr/en/collections/works-in-focus/painting/commentaire_id/the-charge-7167.html?cHash=666040541c

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